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Maldigo el Destino pero Feliz Año Nuevo

Despido el año maldiciendo el destino, negando a que las cosas tienen un imán que los mueve y te llevan a lugares inexplicables, que te alejan o te acercan a alegrías y dolores; me niego a creer que mi vida tiene un camino establecido y por esa razón debo resignarme a lo que ocurre con la frase “que las cosas suceden por algo”. No deseo que sea así las cosas, prefiero obtener las cosas con mi esfuerzo y sabiendo que luche por conseguirlas, que cada gota de sudor o lágrima valieron la pena para tener lo que tengo y si a pesar de eso no lo logré, fue porque falle o me falto algo y no simplemente decir “no era para mí”, ahora digo que me niego a aceptar mi destino.

Caminando bajo la luna llena, una luna tan grande porque esa noche sería la noche de un eclipse, me encontraba resignada a el destino que me llevaba a un fin sin remordimientos, totalmente resignada a aceptar que en algún momento tuve aquella oportunidad de ser feliz y no la vi a pesar de que estuvo tan cerca de mí.

En las noches siempre existía un sentimiento vacío de soledad, siempre me faltaba algo inexplicable en mi que no sabía cómo podía llenar, el timbre de la puerta  principal me hicieron salir de la tibia cama, al observar por la rendija.

“Buenas noches Marianella, podemos hablar? Es importante”, alegre por la sorpresiva visita, sentados los dos en el sillón nos miramos y surgió un tierno beso, por mi mente pasaban muchas ideas pero ningún sentimiento, era un chico que me atraía mucho pero nada más, esperaba derretirme o algo así pero nada, él se percato de lo que me paso entonces de una manera sutil y de ensueño se acerco a mi oído para decir “te aseguro que te protegeré por el resto de mi vida, quiero que seas mi chica”. Me enternecieron sus palabras pero no existía ningún sentimiento así que me negué y solo atine a mover la cabeza en signo de negación, pensando en lo que realmente sentía. Esa noche fue larga para mi verdadero amor y para mí, no nos dimos cuenta ni él ni yo que éramos parte de un juego planeado, le di tantas vueltas al asunto antes de tomar una decisión.

Muy temprano por la mañana fui a buscar al que vivía en mi corazón, lo encontré con olor a licor con una mirada de desprecio que quebraba mis pequeños sentimientos o esperanzas de tenerlo a mi lado  o que él a pesar de sus desplantes todavía me quería; tenía tanto que decir estando a su lado pero todo se quedo en nada y en un Adios!. Caminé hasta mi casa lo más lento que pude con la esperanza que al llegar él estaría allí esperándome pero eso no pasó a lo contrario encontré a ese chico que el destino por alguna razón lo trajo a mi vida y me ofrecía lo mejor de su cariño, dispuesto a dar todo para que pudiera quererlo, mi corazón roto se apoyó en su hombro y me lleno de palabras dulces explicándome que al que amaba no era para mí porque era demasiado egoísta que lo único que haría es tratar de alejarme de la felicidad ya que todo lo quiere para él.

En mi dolor, me resigne a mi destino y negué cualquier otra oportunidad ya que no era merecedor de tanto sufrimiento; fue tan intenso el momento que acepte su propuesta, pero esta propuesta no fue sellada por un beso, si no por una lágrima en mi mejilla secada por sus manos y una promesa de aquel chico: “Yo nunca te haré sentir así, porque te quiero de verdad, porque eres mi primer amor”.

Por la mañana del día siguiente aquel chico que me despreció regresó a mí, con un pedido desesperado y arrepentimiento en su rostro; la noche endureció mi corazón así que pude rechazar todo para dejar que mi destino siga y me lleve a donde lo crea, en mi cabeza pasaba que no estaba en mis manos cambiar lo que tan buenamente llegaba y que eso era bueno para mí, que no era nada ni nadie para despreciar algo tan lindo y sencillo, dejar que me lleve el destino.


Ahora después de tantos años, ese destino fue un error aunque al final me enamoré de aquel chico a pesar que después de dos meses de andar juntos el primer beso de pareja tampoco cambió en nada al primero antes de todo; a pesar que no compartíamos ideas, a pesar que odiaba muchas de sus ideas, a pesar que simplemente no éramos compatibles después de tanto cariño logré enamorarme de aquel chico y durante el proceso dañe todo lo que me rodeaba por forzar los sentimientos inexistentes, me enamoré tan difícilmente y al final me desenamoré muy rápido la triste verdad era que ese no era mi destino. Un destino falso, un destino tal vez inventado por mí en el momento que se inició, boté y desperdicié años de mi vida en algo falso.
Siento nuevamente que me estoy resignando a mi destino, a que las cosas tengan que suceder porque si, sólo que esta vez esta decisión no está dividida entre una fácil y la otra difícil, ahora los dos caminos son duros, tristes sin ningún final feliz como se quisiera o un final ideal, los dos caminos tienen riesgos pero todos inciertos me gustaría tener claro lo que tengo o lo que podría obtener, quiero tener seguridad en los pasos dispuesta a entregarme a un destino no al azar si no que valga la pena arriesgarlo todo y vivir con esas decisiones sin arrepentimientos deseo un respaldo o un seguro algo que me ayude a decidir, pero ahora antes de comenzar un nuevo año no tengo nada.

Solo tengo una estadística de amor, de muchos picos de subida y muchos puntos incluso por debajo de cero; y este nudo en la garganta que ahora tengo hace que desee tanto volver a mi pasado para dejar de lado aquel fingido destino que creí el mejor para mí.

Que continua?, Recuerda ...
 
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