Si no puedo tenerte cerca prefiero olvidarte, prefiero creer que nunca te cruzaste en mi camino, si no puedo ver tu sonrisa una vez más prefiero olvidarte para que mi corazón no se rompa a pedazos cada vez que tus dulces recuerdos invadan mi mente, deseo olvidar pero es imposible recuerdo, te recuerdo más y más que hasta tu aroma está impregnado todavía en mi nariz y mi mente.
Una melodía siempre estaba en mi habitación, cada noche con luna llena me convertía en cantante para entonarla a viva voz y tal vez, o quizás con un poco más de esfuerzo me podrías escuchar, y sentir que con mi voz grito y te digo que eres alguien muy especial para mí, aunque sé que no estamos ni estaremos juntos, dejo que mi corazón te cante. Quién lo imaginaría? Que halla a lo lejos en otra habitación también cantaba con voz alta la misma melodía con un papel a la mano memorizando las letras y la traducción al costado, noche tras noche en lugares opuestos con la misma melodía nuestros corazones nos llamaban y como podíamos saberlo si ninguno de los dos era capaz de decirlo?
Una tarde camino al mismo destino coincidimos en el bus, claro no me di cuenta que estaba en el asiento de atrás con los audífonos en mis oídos y mis canciones preferidas, el camino era más corto, me apoyaba en la ventana y mi mente volaba junto con las melodías, mis labios poco a poco se movían pronunciando cada letra de las canciones, el bus en cada parada quedaba con menos pasajeros, de pronto sentí que alguien se sentó en la parte de atrás de mi asiento pero con mucha torpeza porque se golpeo, para evitarle el mal momento no quise voltear pero me reí; después de un momento comenzó aquella melodía de mis noches, melodía con nombre su nombre y dueño de mis suspiros. De un momento a otro mi voz era más fuerte y cantaba sin importarme quien me escuchaba, pero escuche una voz, una conocida cantando también pero casi cerca de mi espalda, giré bruscamente que con mis cabellos acaricie su rostro, era él!, no lo podía creer, era él, que se estaba sobando la nariz porque mis cabellos pasaron por allí, luego me miro y comenzó a reír: Nunca imagine que también cantabas tan bien. Los colores en mi rostro eran tan evidentes que hacía que se ría más y más.Gire para ver por la ventana y tratar de calmarme, nuestra parada estaba cerca y sin decir nada bajamos del bus, la melodía seguían sonando por los audífonos pero no podía pronunciar ninguna palabra en cambio él estaba cantándola mientras cruzábamos la calle principal, mis lágrimas de la emoción estaban casi por salir pero trataba de disimular. A unos pasos más sentí un brazo alrededor de mi hombro y cuello: Así que te gusta la misma canción que a mí, y a quien le cantabas en el bus?; la emoción de tenerlo cerca de mí y recordar que esa canción es para él hicieron que se forme un nudo tan grande en mi garganta que no salió palabra alguna. Así que no quieres contarme? Entonces no te diré a quién me hace recordar esa canción porque a mí también me gusta mucho. Mi corazón salto y tan alto que fue como taquicardia, tal vez era para mí? Tal vez el soñaba conmigo por las noches? Pero una voz más fuerte dijo Imposible.
Después de muchas lunas y una carta de amor: Marianella, quiero olvidarte y te recuerdo más, en mi memoria siempre estará esta canción que siempre fue para ti.































